
La casa empieza en la mesa.
Los platos llegan al centro y la sobremesa marca el ritmo.
El totopo pasa de mano en mano, cada quien prueba un poco de todo y la conversación acompaña la comida. Esa cercanía también forma parte de Zapoteca.
La cocina de Zapoteca parte de recetas del Istmo y de una forma de recibir que se aprende alrededor de la mesa. En Jalatlaco, esa enseñanza encuentra lugar en una casa abierta al patio.

Los platos llegan al centro y la sobremesa marca el ritmo.
El totopo pasa de mano en mano, cada quien prueba un poco de todo y la conversación acompaña la comida. Esa cercanía también forma parte de Zapoteca.
Barro, madera, color y figuras acompañan las mesas.
Las piezas del patio traen al espacio formas y colores del Istmo. Los muros rosados, la puerta púrpura y la madera completan una casa hecha para recibir.


Cada platillo conserva su nombre, su sazón y su lugar en la mesa.
La carta usa los nombres con los que estas preparaciones se conocen en el Istmo. En Jalatlaco llegan al centro de la mesa, listas para compartir.